Ya somos perredistas. La militancia como batalla y como deuda

-Carta abierta al PRD-

12vo comunicado

 

Estimados dirigentes y militantes del Partido de la Revolución Democrática,

Fuimos nosotros quienes los demandamos frente a los tribunales. Los demandamos por mantener cerradas las afiliaciones durante un año y medio. Somos nosotros  a los que se refirió el Presidente del PRD al inicio de la nueva campaña de afiliación en 2013. Somos nosotros en quienes pensaba cuando dijo que “hay que  decir que este proceso de afiliación que hoy reiniciamos se  da  porque  hay una presión también,  la hubo en  semanas previas  de liderazgos de mujeres y de hombres, por cierto una parte muy  importante de  jóvenes, que [lo] exigieron incluso hasta a las autoridades  electorales, [que] llevaron su reclamo [para] que el PRD abriera su afiliación”.

Estimados colegas, ahora que hemos logrado nuestro objetivo quisiéramos explicarles, una vez más, el por qué de nuestra demanda, pero sobre todo, contarles lo que esta experiencia nos ha dado para nuestro futuro como perredistas.

Los demandamos tras nueve meses de querer participar en el partido político que, en la historia reciente, ha aglutinado a las izquierdas. Los demandamos porque nos desesperó la larga espera; porque nos fueron ya insuficientes las justificaciones falsas y las repetidas. Los demandamos porque aunque tenemos una idea de izquierda, una agenda de izquierda y prácticas de izquierda distintas a la suya, también somos de izquierda y queremos una sociedad más justa, más igualitaria, más redistributiva, más abierta y más sustentable. Los demandamos porque, como ustedes, creemos en la vía partidista como herramienta de transformación de las instituciones y las políticas del Estado. Pero también los demandamos porque creemos que aunque ningún ciudadano deba tener la obligación de participar en los partidos, los partidos sí deben ser una opción abierta para todos los ciudadanos (también el Tribunal así lo reflexionó en la sentencia). Los demandamos, en resumidas cuentas, porque queremos participar; porque no sólo ustedes sino cualquiera debe poder hacerlo; porque la izquierda es de todos; porque a la izquierda no sólo le sirve reclutar “personalidades relevantes”, porque a la izquierda le sirve ya no apostar por el modelo de partido cerrado o por la participación colectiva y vertical.

Les anunciamos formalmente que, finalmente, nuestros miembros se han afiliado al PRD,

A pesar de la espera, a pesar del hermetismo del partido, no nos desanimamos y llegamos a participar como siempre, como nunca. Así como nos lo habíamos prometido. Nuestros simpatizantes no necesariamente tienen que hacerlo, así lo decidimos y así lo seguiremos haciendo. La afiliación para nosotros fue una batalla dura, una que se fue convirtiendo en una suerte de marca de nacimiento. Batalla que nos ha ido definiendo y preparando durante este tiempo para lo que está por venir. Los últimos meses fueron una cuesta arriba. Una tarea sencilla (afiliarse al PRD) se convirtió en una tarea de litigio estratégico muy pesada. Una prueba de fuego que marcó nuestras maneras de organizarnos y nuestras maneras de actuar.

Ahora que somos perredistas, se las queremos compartir. Desde el origen nos formamos en una minoría que creyó que ser ciudadanos y ser activistas no estaba necesariamente peleado con ser partidistas. Sin embargo, las maneras de organizarnos siempre fue distinta a las formas organizativas tradicionales del PRD. Nuestras formas de reclutamiento siempre han sido abiertas, libres, voluntarias, gratuitas e individuales. Nuestro comienzo estuvo marcado por nuestra participación en organizaciones y movimientos de la sociedad civil organizada, de instituciones académicas, de los medios y de las redes sociales Quizá por eso estamos acostumbrados a decir, a opinar, a polemizar pero también a responsabilizarnos de nuestras palabras de forma individual o colectiva, según sea el caso. Somos un grupo político acostumbrado a las muchas voces y a la construcción de posiciones comunes de manera colectiva y muy deliberada. Por eso somos un grupo de izquierda que cree en la utilidad del debate público como método y también en la utilidad social y política de tener auténticas “corrientes de opinión” como resultado.

Aunque muchos de nuestros miembros y simpatizantes tienen inclinaciones académicas, también distinguimos claramente entre el análisis y la posición política. Ambas están conectadas por vasos comunicantes, pero mientras lo primero trabaja con hipótesis y datos para responder preguntas, la segunda pone esas respuestas en el contexto, busca ya no responder sino comunicar las batallas relevantes en las prioridades correctas y cuya preocupación principal sean los efectos.

También somos una de esas organizaciones donde los miembros saben que el prestigio es un capital que se arriesga de forma individual, pero que hacerlo de forma coordinada por las causas adecuadas y oportunas suele ser más efectivo. Quizá por eso y por cómo funcionan las redes sociales descentradas de las que venimos (físicas o virtuales) sabemos muy bien que NO siempre es cierto que el colectivo es más que la suma de sus partes. Para nosotros queda muy claro que muchas veces el colectivo se describe mejor NO como el depositario de todos los planes y aspiraciones, sino como el mínimo común denominador de la fuerza, las ideas y las voluntades puestas por cada una de sus partes (el auténtico motor). Por eso creemos que nuestro mínimo común denominador (por pequeño y limitado que sea) debe siempre ser tan pensado y discutido como se pueda, para mayor efecto de la iniciativa y mayor compromiso con nuestro esfuerzo común.   

Eso hemos sido hasta ahora y ahora somos uno más con ustedes. Hoy, como ustedes, queremos un mejor PRD. Uno que delibere mejor, uno que se organice mejor, uno que recupere la confianza de la ciudadanía, uno que ofrezca a los ciudadanos un proyecto sólido y diferenciado de los otros, uno que gane más elecciones más seguido y uno que esté mejor preparado para gobernar.

Por otro lado, hemos declarado con anterioridad que entramos al PRD con actitud de invasión. Es cierto, creemos que muchos que nos reconocemos de izquierda no nos sentimos del todo representados por los partidos de izquierda. Y sí, la invasión a la que nos referimos es un deseo, un sueño, el de que más de esas personas (no sólo nosotros) que se sienten poco representadas decidan combatir la distancia entre partidos y sociedad no renegando del PRD sino participando en él. Haciéndolo suyo. Sin embargo, también usamos la palabra “invasión” en otro sentido. En el sentido de hacer referencia a una invasión de argumentos sobre las cosas públicas, una invasión de hábitos de organización, de deliberación, de reclutamiento y de comunicación. Nuestra invasión quiere contribuir transformando al partido al ofrecerle maneras alternativas de entender la izquierda y de convertirla en organización, en idea, en posición, en candidaturas, en estrategias electorales y en actos de gobierno. A eso aspiramos, a eso venimos. Esa es la tarea que nos damos..

El haber nacido con la batalla por la libre afiliación no nos ha desilusionado, pero también es un logro que defenderemos para nosotros y para otros. Sin embargo, no sólo vemos la participación como un deber de los partidos, también la vemos como una deuda que los ciudadanos hemos tenido históricamente con los partidos. Tenemos una sociedad cada vez más fuerte y partidos cerrados que se han debilitado en términos relativos. Una combinación poco saludable para la democracia. Apostar por el abandono de los partidos también es debilitar a la democracia y hacerle un favor a los grupos pequeños que gobiernan. Tenemos la deuda de no olvidar a los partidos, de hacerlos nuestros. La militancia partidista y crítica es una deuda con los objetivos que nos hemos dado a nosotros mismos.

A pesar de las diferencias específicas con el PRD (expresados en varios de nuestros comunicados anteriores) como la estrategia frente al Pacto por México, por ejemplo, también reconocemos y celebramos el comportamiento que el PRD ha tenido recientemente en la discusión legislativa. Consideramos que la manera de discutir abierta y frontalmente la reforma laboral a fines del 2012 fue un esfuerzo muy bien hecho y bien coordinado que discutió lo importante, ofreció ideas, diagnósticos y propuestas y que fue bien comunicada. Creemos que lo mismo ha comenzado a ocurrir con lo referente a la reforma de PEMEX y la reforma energética en general. En estos dos casos hemos estado orgullosos de nuestro partido.

Por todo esto, hoy, los miembros de Democracia Deliberada declaramos frente a ustedes: portamos nuestras credenciales con orgullo y con satisfacción. Cumplimos nuestros planes, cumplimos con lo dicho, así queremos seguir. Estimados colegas de partido, en Democracia Deliberada hoy les decimos: somos perredistas, batallar es nuestro sino, militar es nuestra deuda y deliberar nuestra identidad. Así ha sido y así será.

Saludos para todos.

Por un PRD deliberadamente democrático,


Democracia Deliberada
Corriente política
Partido de la Revolución Democrática

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