Una nueva esperanza: nuestro voto por AMLO y Morena

Somos un grupo de mujeres y hombres profesionistas, académicos, estudiantes, activistas y ciudadanos que decidimos hace seis años fundar Democracia Deliberada con el fin de participar en la izquierda partidista en México. Adoptamos de manera dialogada nuestras decisiones bajo un mínimo común de 13 batallas. Hemos aceptado nuestra diversidad, hacemos transparentes nuestras afinidades y dejamos nuestro actuar colectivo en manos de la discusión sobre las circunstancias, las consecuencias de los actos y de las ideas, en ese orden. En esta coyuntura electoral presidencial, considerando que la desigualdad en el ingreso, el acceso a la justicia y las oportunidades es primordialmente producto de un arreglo político, manifestamos lo siguiente.

En México, al mismo tiempo que la democracia electoral avanza, la democracia sustantiva no termina de echar raíces. Con la bandera de profundizar la libertad económica y la modernidad, la élite política del país emprendió un proyecto que debilitó los lazos de la sociedad con el Estado, para privilegiar la defensa de los intereses privados. El resultado fue un bajo crecimiento cuyos beneficios se concentraron en pocas manos, mientras que la seguridad social, los servicios públicos, la representación política y el activismo comunitario eran lentamente socavados mediática, discursiva y políticamente. Sin reconocer los efectos negativos de este modelo sobre gran parte de la población y so pretexto de ofrecer seguridad a todos, las administraciones pasadas emprendieron una guerra de dimensiones trágicas que ha herido profundamente a cientos de comunidades de nuestro país. A pesar de que se acumulan miles de víctimas de homicidios, feminicidios, desapariciones, desplazamientos y demás violaciones a los derechos humanos, la colusión del poder político y económico se ha negado a aceptar el fracaso de su modelo.

Ubicamos como promotores y responsables de este modelo al PAN, al PRI y al PVEM, a quienes sorpresivamente se han sumado en los últimos años y en la actual campaña electoral partidos que dicen defender los principios de izquierda como el PRD y MC. Nuestra organización surgió con el propósito de invadir al PRD –el partido heredero de la tradición de izquierda en el país– con propuestas y batallas políticas que pudieran redirigir a la izquierda partidista. Aun cuando el PRD firmó el Pacto por México, intentamos incidir y darle un rumbo más igualitario. Pero hemos lamentado el actuar vergonzoso de las corrientes que capturaron al PRD y que decidieron unirse abiertamente al proyecto neoliberal que impulsa en la coalición del Frente.

Por estas razones, llamamos al voto por MORENA en las elecciones presidenciales, como un acto de afinidad programática y como una consideración estratégica: estamos ante la oportunidad de que algunas de nuestras batallas sean centrales en la conducción de la agenda de gobierno. Las circunstancias son claras: hay una opción partidista de izquierda capaz de ganar la Presidencia de la República y tener una fuerza de considerable tamaño en el Congreso.

En términos generales, coincidimos con el diagnóstico que ha hecho MORENA y que Andrés Manuel López Obrador sintetiza contundentemente en una frase: es necesario separar al poder económico del poder político. Esta es una declaración contra el régimen oligárquico que ha capturado las instituciones democráticas que tienen el objetivo de crear inclusión e igualdad de oportunidades y las ha transformado en instituciones políticas y económicas que producen y justifican la precarización del bienestar y la seguridad de millones de mexicanos y mexicanas. Asimismo coincidimos en que la corrupción es otro de los problemas más urgentes a atender. La corrupción no solo es abuso del presupuesto –muy relevante porque define las acciones prioritarias del gobierno–, sino también es una desviación que subordina lo público, lo colectivo, lo social, lo comunitario a las lógicas de acumulación de la riqueza en unos pocos. En lo particular, la agenda pública que han propuesto Andrés Manuel López Obrador y MORENA en la actual campaña defienden diversas batallas que nosotros también queremos dar: un programa de gasto público progresivo, crecimiento redistributivo, un Estado sin consentidos, así como la universalización de algunos derechos.

Por estas coincidencias apoyamos a López Obrador y todos los candidatos de MORENA a cargos públicos. En algunos temas tenemos reservas y en otros más seremos críticos. Además, estamos conscientes de que la coalición que se ha formado alrededor de esta opción política puede ser problemática para nuestras batallas y que su estabilidad estará constantemente en juego. Sin embargo, un gobierno que se construya bajo las premisas antes mencionadas abre un nuevo horizonte político que establece un terreno más fértil para dar batallas que profundicen la equidad en los distintos ámbitos de la vida pública. Como en nuestros orígenes, ocuparemos el espacio posible a través de las ideas, la imaginación y la empatía. La apertura de un nuevo horizonte crea una inercia que permite impulsar cambios, incluso si hubiera resistencia por parte de una administración surgida de MORENA o de la coalición. Esta es una oportunidad que no vemos posible en las otras propuestas electorales.

Seguramente habrá batallas perdidas, triunfos amargos y también logros importantes. No obstante, estamos convencidos de que esta es una oportunidad histórica para comenzar un proceso de cambio de las políticas económicas y sociales que han prevalecido a la fecha. Compartimos el sentimiento de una nueva esperanza representada por Andrés Manuel López Obrador y el Movimiento de Regeneración Nacional para las luchas fundamentales e históricas de la izquierda, las cuales han sido fraguadas con el esfuerzo, la dedicación y las vidas de mujeres y hombres con quienes nos unen los ideales de la justicia, la dignidad de las personas y el derecho al disfrute material independientemente de razas, sexo, clase social, orientación sexual o credo. Hacemos un llamado al voto y a la férrea defensa del mismo y de la voluntad popular en las urnas para abrir un andar en el sinuoso camino —complejo, pero necesario— de transformación social de la vida pública por la vía democrática.

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